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Identidades nacionales y Estado moderno en Centroamérica

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Arturo Taracena
, 
Jean Piel

1. Reflexiones sobre la región

Una problemática regional

Noelle Demyk

Texto completo

1La problemática del Estado-Nación implica un tercer elemento consubstancial: el territorio. Este es base concreta de la identidad nacional y de la sobrevivencia del Estado. Para un balance del Estado-Nación centroamericano en los siglos xix y xx, este ensayo intenta analizar ciertos procesos determinantes en la formación de los territorios nacionales y las estructuras espaciales que les corresponden a escala regional, es decir infranacional. En otros términos, el territorio nacional nos interesa aquí por su contenido y su grado de coherencia interna. No se trata en detalle el tema geopolítico de las fronteras o de la soberanía.

2A partir de una lectura geográfica del espacio ístmico, no solamente desde la Independencia sino desde el punto de vista del tiempo largo, se plantea la cuestión de las interrelaciones entre la construcción territorial de los Estados, las sociedades y el espacio geográfico, destacando los rasgos comunes entre los países centroamericanos. ¿Cómo las sociedades indoamericanas, coloniales y, luego, los estados independientes han plasmado sus territorios? ¿En qué forma la configuración geográfica del istmo imprime su marca singular y duradera a esta obra multisecular? ¿Cuál fue el impacto de las rupturas políticas, económicas o sociales sobre las estructuras espaciales?

3Antes de contestar esas preguntas es necesario aclarar el contexto general de la reflexión sobre el tema. Al contrario de la etnia o de los pueblos sin estado, reconocido el Estado-Nación se define —entre otros varios criterios— por un territorio delimitado jurídicamente, controlado por medio de una administración y también de un ejército, que garantiza su integridad. El Estado debe ejercer su autoridad sobre un espacio reconocido en el exterior por los otros Estados y en el interior por toda la población. Sin embargo, la cuestión de la soberanía es distinta del problema de la cohesión interna y del control de la población.

4Esos dos últimos puntos se refieren tanto al control estatal como a la existencia de una nación. Teóricamente patrimonio común de la nación, el territorio nacional forma parte del imaginario individual y colectivo como un espacio de referencia ¡dentitaria, lo cual permite rebasar los provincialismos y otros localismos. No obstante, sí puede alimentar el patriotismo y el nacionalismo para lo mejor y lo peor.

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  • 1 El recorte regional mencionado aquí no utiliza los criterios de clasificación fundados en la homog (...)

5También, el territorio es un espacio apropiado por un grupo humano, en el cual numerosos actores tienen un poder de intervención muy diversificado sobre el espacio. El control y la gestión estatal del espacio nacional, la organización de los sistemas de producción, las características socio-culturales de la población y sus diferentes formas de “territorialidad”(es decir, la relación individual o colectiva con un territorio percibido como suyo) producen espacios estructurados por varios sistemas de interacciones socio-político-económicas. Uno de esos sistemas lo conforma la economía nacional dentro de fronteras más o menos permeables. Pero, el territorio es también un mosaico de espacios regionales diferenciados, regidos por subsistemas económicos y socio-culturales, los cuales poseen cierta autonomía y estabilidad, pues son capaces de autorregulación y de duplicación1. Esas estructuras regionales, cuando existen, son distintas de la cuadriculación administrativa e institucional. El análisis de la articulación entre el conjunto espacial nacional y las estructuras regionales que lo conforman está en el centro de este estudio.

6Se anudan en esos territorios nacionales o regionales estrechas relaciones entre el grupo humano y el medio ambiente, las cuales deben ser consideradas fuera de cualquier determinismo natural. Los componentes del entorno natural son utilizados, integrados y transformados por las sociedades en relación con sus modos de producción y de gestión, así como su cultura. Esta última vista en su relación filosófica o religiosa con la naturaleza. Con el fraccionamiento de las oligarquías, de los grupos étnicos y, de una manera general, de las clases sociales, le corresponden lógicas territoriales específicas e identificables. Se toma aquí el espacio como un producto social, por lo tanto, histórico.

7Por su dimensión histórica, el territorio es un lugar de memoria, un palimpsesto que despliega las huellas de un sinnúmero de fenómenos interactivos con temporalidades desiguales. En América Central, la creación de los Estados y la delimitación de sus territorios no es muy antigua todavía, pero estos procesos se arraigan en el tiempo largo, inmenso, de las eras geológicas, tal como en la historia multisecular de la sociedades humanas. Pues, la disposición zonal tripartita de los medios ecológicos y de los centros de poblamiento conforman la trama fundamental, a partir de la cual se organiza y se diferencia el espacio centroamericano.

8Por eso, el estudio de la formación de los territorios actuales necesita un rodeo geográfico e histórico bastante largo, con el fin de establecer ciertas permanencias y recurrencias en el ordenamiento territorial de los Estados modernos. Exige también varios niveles de análisis. El del Estado; encima de él, el de las estructuras englobantes y, por abajo, el de las estructuras regionales o locales internas. Esto vale particularmente para los Estados centroamericanos, nacidos de la desmembración de estructuras políticas y étnicas más grandes y, actualmente, aún marcadas por el carácter incompleto, lleno de vacíos, del control estatal y de la integración territorial.

9La Independencia no introduce inmediatamente una ruptura significativa en la organización espacial de las provincias coloniales convertidas en Estados soberanos. Pero, aparecen de pronto transformaciones espaciales intensas, que conllevan procesos estructurales tales como el desarrollo de una economía capitalista dependiente del mercado mundial, la intervención imperialista y la explosión demográfica del siglo xx. Mientras que la apropiación y el control del territorio se intensifican, la integración espacial sigue conformando con los severos límites de la integración social y política, vale decir con desigualdades amplias y con la permanencia de mecanismos de exclusión y de marginalización en la mayoría de los países.

La trama territorial centroamericana

  • 2 Para un análisis más detallado de América Central vista como un conjunto geográfico, véase: DEMYK, (...)

10La organización espacial actual de los países centroamericanos presenta, de una manera clara, una trama común, conformada, al igual que los países andinos, por una división tripartita de los territorios nacionales. Basada esta en oposiciones morfológicas y ecológicas mayores: entre tierras altas y bajas, entre tierras templadas y calientes, entre regiones con alternación de estación húmeda y seca y regiones callentes muy húmedas.2

11Las fronteras entre los países son perpendiculares con los ejes estructurales, orientados globalmente del noroeste al sureste, a la escala del istmo. Esos ejes delimitan tres tipos de medios:

  1. las tierras altas centrales montañosas, subrayadas al sur por la cordillera volcánica, aún activa,
  2. la planicie litoral estrecha del Pacífico,
  3. las vastas áreas bajas al norte, calientes y húmedas, a la orilla del océano Atlántico, que incluyen la meseta del Petén y las planicies caribeñas.
  • 3 Si bien se adopta en este trabajo, generalmente, el marco definido por los historiadores de los ci (...)

12Esas tres zonas, aproximadamente paralelas, se extienden sobre 2000 kilómetros de longitud, pero se suceden transversalmente sobre distancias reducidas: 260 km en la parte mas estrecha de Guatemala, 475 km en la parte más ancha de Honduras y, solo, 70 km en el istmo de Panamá.3

LAS TIERRAS ALTAS CENTRALES Y EL VERTIENTE DEL PACIFICO

13Mientras las tierras bajas y calientes del Petén, de Yucatán y del Golfo de México han sido la sede de los estados mayas del periodo Clásico, el poblamiento de la época precolombina postclásica y luego de la colonización española se halla más bien en las tierras altas centrales y en la vertiente pacífica del istmo centroamericano. El corredor litoral pacífico constituye una vía muy antigua de circulación, atestada por la progresión de las olas de la colonización precolombina desde el norte del istmo hacia el sur y viceversa, y por la intensidad de los flujos comerciales. Los españoles lo utilizaron también en las primeras décadas de la Conquista, dejando de lado temporalmente las poblaciones montañesas del sur del istmo, menos peligrosas por la debilidad relativa de sus estructuras políticas. Más tarde, a lo largo de la estrecha llanura litoral, el Camino Real —pésimo camino de muías— es la única ruta longitudinal en la Audiencia de Guatemala, desde Chiapas hasta Costa Rica y, más allá, a Panamá.

  • 4 CARMACK, Robert, ed. “Historia antigua”, Tomo 1, Historia General de Centroamérica. Madrid: Ed. Si (...)

14Donde el poblamiento amerindiano es poderoso y bien estructurado, se nota lapresencia temprana de los españoles. Se trata particularmente de las regiones mayas del oeste montañoso del istmo (Chiapas, Guatemala), así como de ciertos núcleos poblados, llamados de la “periferia mesoamericana”. Por ejemplo, los pipiles de El Salvador y los nicaraos, igualmente de lengua nahua, establecidos a la orilla de los lagos nicaragüenses.4 El encerramiento caracteriza las tierras altas, donde las pequeñas cuencas intramontañosas forman otros tantos enclaves humanos, separados por los obstáculos naturales de un relieve muy fragmentado. Las montañas tropicales son, no obstante, atractivas por el abanico muy amplio de producciones agrícolas, el que permite el escalona-miento de las condiciones climáticas. Por encima de los 1,000 metros, las tierras templadas de altitud mediana les convienen particularmente a los recién venidos, nacidos en las mesetas ibéricas.

15Durante la colonia, los establecimientos españoles y criollos se reducen a pequeños núcleos urbanos de unos centenares o millares de habitantes en la vecindad de los “pueblos de indios”, proveedores de mano de obra y de artículos de consumo. A menudo ubicados en esas zonas de contacto entre las tierras templadas y calientes, es decir, entre las tierras para el trigo y aquellas para la caña de azúcar o el añil. Esas islas de población —centros administrativos, religiosos y militares del “Reyno de Guatemala”—, son el origen de las regiones centrales actuales de cada país. A lo largo de tres siglos de gobierno colonial, su expansión débil no genera una estructura regional compleja, con la excepción quizá de las zonas de producción del añil en el actual El Salvador. La articulación espacial entre los establecimientos hispánicos y los asentamientos indígenas se vuelve muy diferente dentro de cada provincia, lo cual matiza —pero no invalida— un modelo de organización regional para América Central.

16Sin embargo, este esquema espacial ya tiene sus rasgos bien claros. En cada país, las regiones “útiles”, vale decir las regiones progresivamente ocupadas y puestas en valor, corresponden al transecto tierras altas/vertiente volcánico o montañoso/planicie litoral pacífica. Esto no es cierto para Honduras, que solo dispone de una pequeña apertura territorial hacia el Pacífico y cuyo centro de gravedad queda en las montañas quebradas del interior.

LOS ESPACIOS SIN CONTROL DEL VERTIENTE ATLANTICA

17Al norte y al este de esas tierras se extienden los espacios jamás conquistados e incontrolados del vertiente atlántica del istmo. En esas tierras bajas, donde el clima tropical caliente y húmedo favorece el bosque pluvial, la autoridad colonial nunca ha llegó. Al norte de Guatemala, en el Petén, vivían las tribus insumisas y hostiles de los lacandones y de los manche-chol. A pesar de la conquista tardía, en 1690, de la isla de Petén Itza, esa situación perdura incluso después de la colonia.

18Al contrario del Petén, las planicies del litoral caribeño de la Mosquitia nunca fueron incorporadas durante la época prehispánica en una estructura política de tipo estatal o cacical. En el momento de la conquista, tribus con población poco numerosa y muy dispersa vivían en aquellos parajes, muy aisladas tanto del área cultural mesoamericano como de los cacicazgos del sur del istmo. Mestizados, en parte, con elementos de población africana, los garifunas, sumus y miskitos vivieron al margen del Imperio hispánico en esa Costa de la Mosquitia, la cual tiene 80 a 100 km de anchura hacia el interior y 1000 km de longitud entre el Río Tinto en Honduras y el río San Juan, que marca la frontera actual entre Nicaragua y Costa Rica.

19Es allí, en esas márgenes del Imperio, que se manifiesta la competencia de la Gran Bretaña a partir de sus bases en el Caribe, más que todo de la isla de Jamaica, conquistada en 1655. Con la participación de sus “aliados”: los miskitos. La piratería, contrabando, tala de árboles de Campeche, comercio de esclavos, amenazan todo el litoral atlántico desde Yucatán hasta Panamá. El dominio británico se fija duraderamente en Honduras Británica, hoy Belice. Sus huellas aún existen en la Mosquitia con la persistencia del habla inglesa y la difusión de cultos protestantes.

20Después de la Independencia, esas márgenes atlánticas forman un casi “no man's land” jurídico, donde ningún trazo fronterizo se impone. Las soberanías nacionales son socavadas por otras lógicas territoriales, las del imperialismo británico y luego norteamericano, y las más discretas pero más efectivas de las poblaciones autóctonas, para quienes esas regiones alejadas y poco accesibles sirven de zonas de refugio.

LAS FRACTURAS DEL ISTMO

  • 5 DEMYK, Noëlle, op. cit.; GRANADOS CHAVERRI, Carlos, op. cit., págs. 67-76.

Tendencia Tacon Color Ante Port Tawny Piel para Hueco Piel U Redonda 38 Talla Bajo A Bailarinas el 7449 en Pantone con Punta AGUJETA de 003 Olas Mujer Cerrada Gennia 21A partir del siglo xvi, este patrón zonal de la trama espacial del istmo se enriquece con una dimensión meridiana o transversal. No hay evidencia que en la época precolombina los intercambios entre las dos costas oceánicas hayan tenido un papel particular, con la excepción, quizá, durante el período Olmeca. Los flujos de intercambio parecen más bien longitudinales, ya sea marítimos —como por ejemplo la ruta del cacao—,ya sea terrestres. Laperspectiva cambia radicalmente cuando se instauran relaciones necesarias y regulares entre la colonia y la metrópoli y, luego, entre las repúblicas independientes y los nuevos imperios. Embrionarios en la época Colonial —con excepción de la vía panameña— Jos ejes transoceánicos se convierten en el siglo xix en apuestas estratégicas nacionales e imperiales.5

22Se trata de que los Estados establezcan vías de comunicación durables y seguras entre los centros de poblamiento y de producción de la vertiente pacífica y los puertos de exportación de la costa atlántica. En lo que respecta a los Estados Unidos, de acuerdo con la letra de la doctrina de Monroe, quieren apoderarse del control exclusivo de cualquier potencial vía transístmica. Por eso proceden a la exclusión de Gran Bretaña de ese proyecto geopolítico y multiplican la injerencia directa en las políticas internas de los países centroamericanos. En teoría, los Estados Unidos pueden escoger uno u otro de los ejes transoceánicos, desde el istmo de Tehuantepec hasta el del Atrato, en Colombia. Sin embargo, dos trazos son más atractivos y la búsqueda de su control domina la historia de los países involucrados: el de Panamá, por su angostura, y el de Nicaragua (istmo de Rivas), por ser parcialmente practicable para la navegación a través del río San Juan y del Lago de Nicaragua.

23Al final del siglo xx, la competencia internacional para el dominio de las vías transístmicas sigue vigente, subrayando el carácter estratégico específico del istmo a escala mundial. Los proyectos de un nuevo canal interoceánico, así como los programas previstos a corto plazo de “canales secos” en varios países (Panamá, Costa Rica, México), involucran tanto a las potencias mundiales (Estados Unidos, Japón), como a los Estados ístmicos que rivalizan entre ellos mismos.

Fuerzas centrífugas y fragmentación del istmo

de 38 Bailarinas Port Tawny Redonda Color Talla con Punta A Tacon AGUJETA Mujer Piel el Hueco Ante 003 en Bajo para Gennia 7449 U Tendencia Cerrada Olas Piel Pantone 24En ese espacio angosto, montañoso y quebrado, a lo largo de 2 000 km y entre dos masas continentales, se observa cómo en ninguna época se ha creado un territorio unificado políticay económicamente. Al contrario, predominan las tendencias hacia la dispersión y la fragmentación.

25Ya se trate de las características de la fauna y de la flora o de la historia del poblamiento y de las construcciones políticas, el istmo puede ser considerado como un espacio de transición, un espacio intermedio: lugar de transición y de mezcla entre las especies vegetales y animales del norte y del sur del continente americano. Espacio intermedio entre las grandes civilizaciones precolombinas. Territorio de los “Confines” entre los vicerreinos hispánicos de la Nueva España y del Perú. Este se vuelve un espacio dominado por estar en la periferia de los centros de poder que son sucesivamente los imperios azteca, español, inglés y norteamericano.

26No es necesario atreverse a indagar las raíces originales de esta situación de hecho. Es más interesante y más factible comprender porqué y cómo ella perduradesde la Antigüedad precolombina hasta nuestros días, y en qué forma la fragmentación y la dispersión territoriales se vuelven factores activos de la historia de América Central.

27La debilidad o la ausencia de fuerzas estructurantes e integradoras a nivel del istmo, combinada con la existencia de polos vecinos poderosos, explica la recurrencia de las fuerzas centrífugas hasta en el siglo xx. Se observan tendencias a la partición del istmo en dos bloques, con peso y límites variables, uno de los cuales es atraído por la potencia septentrional y el otro por la del sur, conforme a las leyes de la proximidad geográfica. Además, esos dos bloques son disimétricos: por ser más fuerte, el bloque septentrional es potencialmente expansionista, a costa del bloque meridional.

  • 6 CARMACK, Robert, op. cit., págs. 288 sq.

28La geografía cultural y política de la Centroamérica aborigen, en el momento de la conquista, dibuja tres áreas mayores: una zona norte, constituida por los estados mayas; una zona central, que pertenece a la periferia mesoamericana y una zona sur, conjunto menos integrado de cacicazgos y señoríos.6 Se señala por memoria las tribus marginalizadas de las llanuras atlánticas de la Mosquitia. La zona norte incluye la actual Guatemala y Belice, mientras que la periferia mesoamericana resulta de una colonización más reciente por parte de poblaciones aztecas en el oeste de Honduras, en El Salvador y en la costa pacífica de Nicaragua. Ese conjunto está atado cultural y económicamente a Mesoamérica, cuyo centro es el Imperio Azteca. Por medio de los intercambios comerciales y de las migraciones de población, esta parte ístmica del conjunto meso-americano, más poblada y políticamente mejor estructurada, extiende su influencia hacia la zona sur del istmo, es decir, Costa Rica y Panamá actuales, enlazada culturalmente con el área Chibcha del noroeste de América del Sur.

29En la época colonial, la Audiencia de los Confines, luego la Capitanía General de Guatemala, no es más que una pieza menor en el Imperio hispánico. Por su papel estratégico para la expedición del oro y de la plata del Perú, a partir de 1567, la Audiencia de Panamá depende del Vice-rreinato del Perú, luego de la Nueva Granada. En el istmo, la ausencia de una riqueza mineral considerable no suscita una implantación española fuerte y un desarrollo mercantil capaz de integrar la región. Dos elementos solamente favorecen un dominio colonial más potente: la presencia de una población indígena numerosa y bien organizada en el oeste del istmo y la vía transístmica panameña. Ambos excéntricos en relación con el espacio centroamericano.

30La dispersión de los núcleos poblados hispánicos, las tendencias hacia la economía de subsistencia, al margen de algunos ciclos de exportación efímeros y de poca extensión espacial, así como la mediocridad de las comunicaciones terrestres longitudinales, refuerzan las tendencias centrífugas bajo la Colonia, a pesar de un sistema administrativo y comercial centralizado, normativo y homogeneizador. Las rutas comerciales y las aspiraciones separatistas de ciertas provincias revelan esas dificultades de integración. Las provincias del oeste de la Capitanía (Chiapas, Guatemala, El Salvador) comercian con los centros de la Nueva-España.

31Por ejemplo, el añil se exporta durante ciertos periodos por el puerto de Veracruz a pesar de las largas distancias, debido al mal estado de los caminos hacia el Golfo de Honduras y a la inseguridad de las costas caribes. Volviendo a encontrar un tropismo antiguo, las provincias de Nicaragua y Costa Rica tienen lazos comerciales con el Perú y Panamá por vía marítima y terrestre. Poco antes de la Independencia, la provincia de Costa Rica pide su anexión a la Audiencia de Panamá, mientras que la de Nicaragua aspira a la creación de una audiencia autónoma con Costa Rica.7 Más concretamente, esas dos provincias, así como las de Honduras y Panamá, están muy involucradas en el negocio del contrabando, manejado por Inglaterra desde sus bases en el Caribe y Belice.

32Las especificidades nacionales resultan de la diversidad de las formas de poblamiento, de las diferentes modalidades de apropiación de la tierra y de la organización socio-territorial de la reproducción de la fuerza de trabajo, en relación con las especializaciones productivas desarrolladas en la colonia. Esto más que todo en los siglos Cerrada para 38 el Color Mujer Hueco Tendencia Bailarinas Talla Punta de con en 7449 Olas A Piel 003 Tacon Pantone Redonda Tawny Gennia AGUJETA Bajo Piel Port U Ante xix y xx. Las divisiones norte-sur permanecen hasta estos tiempos, por ejemplo en la historia de las tentativas de creación de una Federación centroamericana después de la Independencia o más recientemente en el momento del proceso de construcción del Mercado Común Centroamericano. A fines de los años 1950 como a principios de los años 1990, un bloque conformado por los países del norte (Guatemala, El Salvador y Honduras) promueve una integración económica a la cual se adhieren difícilmente los países del sur del istmo.

33Este rasgo recurrente de la dinámica político-económica del istmo no se puede explicar sino por el refuerzo acumulativo de la diferenciación regional en el transcurso —sin solución de continuidad— del proceso de individualización primero de las regiones aborígenes antes del contacto, luego de las provincias coloniales y, finalmente, de los Estados independientes. Al respecto, el doble legado indígena e hispánico es fundamental. La ventaja inicial de la que dispone el norte del istmo tiene su fuente en la existencia de los estados mayas del Altiplano Occidental (Altos guatemaltecos, oeste de Honduras) y de los asentamientos pipiles (El Salvador). En él se encontraban las poblaciones más numerosas, las estructuras políticas más fuertes, las redes de extracción y circulación de las riquezas más eficientes del istmo. Esa región va a constituir el corazón del Reino de Guatemala.

Gennia para Tacon Bailarinas Mujer Hueco Redonda el Color Pantone Piel Olas Punta Cerrada de Tendencia 7449 Bajo AGUJETA Piel con 003 en Talla Ante 38 A U Port Tawny 34Sede de la administración colonial y por consecuencia beneficiadora del monopolio comercial atado a esa función, la provincia de Guatemala se vuelve la más poblada y la más rica del istmo. Con la recuperación demográfica, la superioridad aumenta a lo largo de los siglos (Cuadro №1). El legado político de la potencia colonial explica, por su parte, el deseo de las elites criollas guatemaltecas de tomar el control de una futura Federación centroamericana. En el siglo xx Guatemala posee el aparato productivo más potente de la región. Pero, ciertas ventajas iniciales se vuelven fuente de debilidad en la medida en que la sociedad colonial aún no ha desaparecido completamente en ese país. El control coercitivo de la fuerza de trabajo se mantiene hasta la mitad del siglo xx, como consecuencia de la negativa de integrar a la población indígena —pero también a la población ladina pobre— en las relaciones de trabajo asalariado. Vale decir, en relaciones contractuales, que implican ciertas formas de negociación. La cultura política imperante del racismo y de la exclusión rezaga la emergencia de una nación así que la democratización del Estado.

35Al contrarío, se observa en la historia de Costa Rica una larga experiencia de aislamiento geográfico y de debilidad económica y, por tanto, de una autonomía relativa en relación con los centros de poder prehispánicos y coloniales. Entre los siglos xvi y xix esta situación conlleva un grado más bajo de desarrollo y de riqueza en el marco de una sociedad blanca, mulata y mestiza poco numerosa. La marginalidad no impide que se aproveche la oportunidad de crear en un momento favorable —el auge del café—, las bases de un desarrollo económico y social, con la ventaja que no existen las inercias de una “edad de oro” anterior. Por lo tanto, las provincias de Honduras y de Nicaragua, que comparten con Costa Rica una cierta mediocridad de la economía colonial y un mestizaje precoz de la población, no han seguido la misma trayectoria nacional. No es aquí el lugar para explicar esa discrepancia, cuya existencia muestra el interés y los límites de un enfoque espacial de las formaciones económicas y sociales. Las recurrencias en la organización del espacio centroamericano nos recuerdan la importancia de los factores de inercia, de continuidad y de acumulación de los mecanismos con los cuales el tiempo se inscribe en el espacio.

  • 8 Robert CAMARCK menciona el papel de los factores ecológicos, “que ayudaron a generar importantes r (...)

36Mientras que los grupos humanos nómadas y seminómadas dejan una huella débil en el suelo y los paisajes, las sociedades sedentarias se matienen en lugares estables, reinterpretados y re-ordenados continuamente. Cada sociedad dispone de recursos más o menos eficaces para plasmar el medio natural, lo cual puede introducir diferencias en cuanto a la valorización de tal o cual ecosistema. Pero, globalmente, las mismas áreas son el objeto de un ordenamiento seguido, multiforme y poligénico, cuando no hay solución de continuidad en la ocupación humana, como fue el caso al final del período clásico maya. Por eso, sin caer en un determinismo simplista, es necesario identificar esas señales de referencia espacial fundamentales, que siguen operando desde épocas remotas.8 Después de analizar esa trama territorial es posible evaluar la libertad irreductible de cada sociedad en un momento dado en relación con un territorio dado.

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  • 9 PINTO SORIA, Julio César, loc. cit.

37La balcanización del istmo centroamericano con la Independencia ratifica políticamente las fracturas ya existentes en la época precolombina, y fijadas a lo largo de tres siglos de régimen colonial. La reforma administrativa de los Borbones, al crear las Intendencias al final del siglo xviii, anuncia el recorte ulterior de la región. Esto necesita de varias explicaciones complementarias.9

38La dispersión del poblamiento español, el aislamiento y la ausencia de mecanismos económicos integradores han propiciado las condiciones materiales y sociales del fraccionamiento del “Reyno de Guatemala” en pequeñas unidades funcionales. En gran parte autosuficientes y muy alejadas entre sí. Por otro lado, el triunfo del localismo resulta de la debilidad de las fuerzas políticas susceptibles de asegurar la cohesión del conjunto regional. Entre los grupos criollos, los únicos interesados por un proyecto político unitario, ninguno es capaz de dominar militar y políticamente los otros. Ni siquiera el de Guatemala, cuya tutela administrativa y comercial es rechazada, en forma unánime, por los demás grupos provinciales.

39La incertidumbre territorial, en cuanto a los límites definitivos de los Estados independientes, tarda dos décadas entre la promulgación oficial de la Independencia (el 15 de septiembre de 1821) y el fracaso de la Federación Centroamericana. Chiapas en 1823 y Soconusco en 1842 —dos provincias de la Capitanía General de Guatemala— terminan anexadas a México. Hasta la provincia de Guatemala es amenazada por la secesión de sus departamentos occidentales, agrupados en el Estado de los Altos (1838-1840). En el sur del istmo, el antiguo corregimiento de Nicoya escoge su conexión política con Costa Rica a pesar de una fuerte presencia nicaragüense. Por último, los ingleses se instalan definitivamente en Belice.

40Vale decir que, fuera de los cabildos criollos y de sus pequeñas zonas de influencia inmediata, no existen territorios definidos a príori, sino más bien tendencias antagonistas hacia la expansión territorial, las cuales volverán a surgir durante el siglo xix hasta generar conflictos armados.

41Como las naciones, los territorios de los nuevos Estados independientes quedan por construirse. Los factores de dispersión y de fragmentación ya señalados en el ámbito del istmo subsisten en cada uno de esos países parcialmente apropiados y puestos en valor, controlados en forma muy incompleta y cuya soberanía se ejerce dentro de fronteras borrosas. Además, no existe integración socio-cultural. Se yuxtaponen y se afrontan las territorialidades distintas y excluyentes de los mundos criollo, ladino e indígena, según modalidades propias a cada país, pero siempre presentes en el origen de las tensiones.

La agricultura de exportación y la producción de nuevos espacios regionales

42A una escala desconocida durante el período colonial, el cultivo de nuevos productos de exportación, tales como el café (a partir de la segunda mitad del siglo xix), el banano (después de 1880) o el algodón (después de 1950), así como la paralela extensión de antiguos cultivos especializados, como la caña de azúcar y la ganadería, han desarrollado un vasto movimiento de colonización de tierras nuevas, el cual es sostenido por un crecimiento demográfico fuerte (2,700,000 personas en América Central en 1870, 6,019,000 en 1930 y casi 30,000,000 en 1993) y amplios flujos migratorios.

43Esas mutaciones se ordenan según dos periodos mayores. A partir de 1840 —más bien de 1870—, el orden económico colonial da paso a las nuevas estructuras de las Repúblicas agroex-portadoras, fortalecidas por los gobiernos liberales. El cultivo del café forma la base de las economías y de las sociedades centroamericanas, con la excepción parcial de Honduras. Una segunda fase de crecimiento capitalista y de diversificación económica empieza en 1945. Esta se acompaña de la ampliación de los aparatos estatales y de una mayor estratificación social. Desde el punto de vista espacial, la polarización intensa de los flujos migratorios y del aparato productivo industrial y terciario favorece el crecimiento de las regiones metropolitanas en detrimento del interior rural.

  • 10 Para una síntesis de esos aspectos véase ACUÑA ORTEGA, Víctor Hugo, ed. “Las Repúblicas agroexport (...)

44Sin entrar en los detalles de esas transformaciones, en el caso de la caficultura y del cultivo del banano, solo destacaré aquí algunos aspectos sobresalientes de las formas de reestructuración regional como resultado de las nuevas fuentes de acumulación del capital, de las modalidades de apropiación de la tierra y de la movilización de la fuerza de trabajo, de la diferencia interna de las oligarquías, de la irrupción de los inversionistas extranjeros.10

LOS TERRITORIOS DEL CAFE

45En cada país, las regiones cafetaleras contribuyen decisivamente a la expansión funcional y espacial de la región central o “core área”, incluyendo la capital y su antigua zona de influencia. Se asegura así el predominio de las fachadas pacíficas, acentuándose las disparidades entre los espacios regionales. Aparecen también las rutas transístmicas en Guatemala, Costa Rica y Nicaragua, con una fuerte participación (o injerencia directa) británica y norteamericana.

46De un país a otro, las estructuras sociales y las interrelaciones espaciales se combinan para formar sistemas regionales bastante distintos, que mantienen al mismo tiempo que los renuevan los rasgos específicos de las provincias en las épocas colonial y precolombina. Cuando se comparan, por ejemplo, los casos del oeste de Guatemala, del Salvador y del Valle Central de Costa Rica, se puede entender mejor la singularidad de cada sociedad inclusive, sus patrones propios de ordenamiento territorial.

47En el Occidente guatemalteco se nota una dinámica muy particular, reactivada en la época liberal, cuyos elementos son los siguientes: el bloque indígena de los Altos, preservado bajo la colonia; la complementariedad de las actividades productivas entre las tierras altas y bajas del mismo sector occidental; el papel de la elite criolla regional de Quetzaltenango.

  • 11 Es lo que resalta en varios estudios de Carol SMITH, particularmente “Beyod dependency theory: nat (...)

48La combinación de los factores étnicos y espaciales determina la individualización de un sistema territorial-regional complejo, identif ¡cable hasta los años 1960.11 Se comprueba aquí, la existencia durable de un sistema regional distinto del de la capital, con cierta autonomía en el marco general del fortalecimiento del poder capitalino.

49La situación es muy diferente en El Salvador, donde una mayor homogeneización étnica y espacial, ya perceptible al final del periodo colonial, da lugar a una integración territorial mucho más adelantada en todo el país. Lo demuestra la repartición más igualitaria de las ciudades medianas y pequeñas, así como la extensión precoz de la red de carreteras. Al contrario, en Costa Rica, el desarrollo cafetalero fortalece la concentración de la población en el Valle Central, rodeado de periferias rurales poco pobladas.

  • 12 Véase, SMITH, Carol. “El patrón de urbanización de Centroamérica en el siglo diecinueve” en Anurar (...)

50Sin embargo, la organización interna de las regiones cafetaleras revela rasgos similares. Progresivamente, con la incorporación de tierras nuevas a la producción y el poblamiento colonizador, aparece una red de pequeños centros urbanos que sirven de relevos administrativos y comerciales, y que compiten hasta cierto punto con la ciudad capital. En los años 1920, no existe todavía el esquema actual de primacía metropolitana.negro m mujer Plana 5 Jazlyn 6 ante US para pIAWqwO (Cuadro № 2)

LAS REGIONES BANANERAS

  • 13 Véase, DEMYK, Michel et Noëlle. “Conflicts frontaliers en Amérique Centrale” in Les phénomènes de (...)

51El caso de los enclaves bananeros introduce una problemática territorial distinta de lo anterior. Por primera vez, algunos sectores caribes conocen una valorización capitalista y un poblamiento más denso estructurado por infraestructuras modernas. La colonización de aquellos espacios fronterizos por compañías fruteras rivales desencadena varios conflictos armados —entre Honduras y Guatemala; entre Costa Rica y Panamá—, los cuales derivan de la manipulación de la cuestión de la soberanía nacional por parte de intereses privados, sean norteamericanos o del sector “nacional” de cada país.13

52A pesar de la historia caótica de las plantaciones de banano o, tal vez, precisamente por esta, el enclave de monocultivo se vuelve una región más diversificada, todavía alejada de los centros activos de los países, pero cada vez más integrada en las dinámicas socioeconómicas nacionales. El Estado central no puede ignorar las crisis que resultan de los desplazamientos y de las contracciones cíclicas de la actividad bananera desde 1930, y afectan la capacidad de sobrevivencia de las poblaciones locales aún caracterizadas por una fuerte movilidad. Finalmente, cabe insistir en el caso excepcional de Honduras en cuanto a la filiación temporal y territorial entre el enclave bananero y la región más dinámica del país hoy día.

53Queda por indagar la articulación entre el desarrollo capitalista tardío de Honduras, centrado en San Pedro Sula, y el despliegue agroindustrial de las compañías bananeras y de los productores nacionales.

El mosaico de los territorios regionales después de 1950

54A lo largo de 170 años de existencia de los Estados independientes, cabe preguntarse cómo se articulan hoy día las nuevas estructuras espaciales de la agricultura de exportación y los territorios menos dinámicos, como los asentamientos campesinos, las zonas de refugio indígenas o las zonas aún casi vacías.

55La creación de nuevos espacios productivos de la agricultura de exportación implicó a actores poderosos: los Estados, las oligarquías terratenientes y los inversionistas extranjeros. Como durante la colonia e incluso hoy en día, todos han considerado los territorios nacionales como reservas de espacio y de fuerza de trabajo movilizables, a merced de las fluctuaciones coyunturales, y no como espacios para desarrollar y preservar (por lo demás, una idea bastante nueva en el mundo). Las regiones de la agricultura de exportación tienen ahora cierto grado de integración por medio de la red urbana y de las vías de comunicación.

56Pero, aún existe una brecha entre esas formas de modernidad capitalista a escala regional y la persistencia del encerramiento a escala local. El enclave físico, espacial, es también social, político y cultural. La plantación o la hacienda ganadera mantienen al trabajador agrícola en un mundo cerrado y coercitivo, donde prevalece la ley privada del finquero, del hacendado o del Papa Verde, lo cual excluye el ejercicio de la ciudadanía así como el derecho de control por parte del Estado. Esos territorios integrados y vigilados de la agricultura de exportación conforman un “oekumene” restringido, pero cuya expansión constante es una amenaza para la sobrevivencia de las sociedades campesinas vecinas.

57En el mundo campesino se observan dos lógicas espaciales: por un lado, las explotaciones pequeñas y medianas insertadas en las regiones de agricultura comercial y, por el otro, las áreas ocupadas —en mayoría, si no exclusivamente— por el campesinado. Esos territorios campesinos están ubicados en las tierras altas y montañosas, poco propicias para el desarrollo de la explotación grande por ser demasiado altas, quebradas o aisladas. Así son los Altos guatemaltecos, las regiones septentrionales de El Salvador, las tierras montañosas del oeste hondureno y las del centro-norte de Nicaragua. El caso costarricense del Valle Central queda aparte, por estar completamente integrado al segmento moderno de la economía de exportación, lo cual no es cierto para el caso de los campesinos cafetaleros de Honduras y del centro-norte de Nicaragua.

58Frente a la carencia de tierras, las sociedades campesinas despliegan una gran movilidad laboral y espacial, asociando la agriculturade subsistencia y el trabajo asalariado estacional, nutriendo los frentes de colonización que avanzan en todas partes, hacia las periferias del espacio de las plantaciones como de las tierras altas campesinas, hacia las tierras desamparadas de la frontera agrícola caribe.

59Pero los espacios nacionales son espacios limitados. Se agotan progresivamente las fronteras agrícolas internas.Negro Mujer para Ara Lissabon 75 Schwarz Zapatillas IRatxn A partir de 1950, el desequilibrio dinámico, instaurado desde la conquista, entre la propiedad grande y la explotación campesina, se modifica otra vez. Durante esa nueva fase del desarrollo capitalista de América Central, los productos agrícolas de exportación se benefician de un mercado mundial más bien favorable, aunque inestable, hasta los años 1975-78. Con este nuevo auge, las planicies litorales del Pacífico se integran por completo a los territorios de plantaciones, ya extendidos a las vertientes montañosas durante el período cafetalero. La hacienda ganadera se vuelve “ubiquista” e incorpora grandes superficies de tierras desmontadas, en detrimento del bosque primario y, a menudo, sustraídas para usos más intensivos.

60Mientras continúa el proceso de concentración de la tierra, la explosión demográfica del siglo Color AGUJETA Talla Hueco 7449 Piel para el 38 con Port Tawny de U Gennia Mujer Cerrada Ante Piel Tacon en Punta Redonda A Bailarinas Pantone Bajo Tendencia Olas 003 xx trastorna las bases de las relaciones de producción. Las explotaciones campesinas siguen reduciéndose y los terratenientes disponen aún más de una mano de obra abundante. Ya no es necesario atar la fuerza de trabajo con sistemas coercitivos o por el colonato.

61Por otro lado, los finqueros disminuyen el número de trabajadores permanentes, prefiriendo contratar a jornaleros reclutados entre los campesinos minifundistas y los campesinos sin tierras.

62Debido a estas condiciones, los frentes de colonización campesina espontánea llegan a chocar con los de la gran explotación, particularmente la hacienda ganadera extensiva. El agotamiento de la frontera agrícola se produce ya a principios de este siglo en El Salvador, cuyos campesinos van a desmontar las tierras boscosas del sur de Honduras, se emplean en las plantaciones bananeras del Atlántico hondureno o emigran hacia las ciudades salvadoreñas y extranjeras. Este sucede entre los años 1960 y 1970 en Honduras y Costa Rica, un poco más tarde en Guatemala.

  • 14 Sobre la contradicción entre desarrollo y conservación, véase, GlROT, Pascal. “Parcs nationaux et (...)

63En estos países, como en Nicaragua, existen todavía tierras por apropiarse en las llanuras caribes. Pero, ese último frente pionero del istmo, es el lugarde un enfrentamiento entre usos del suelo mutualmente excluyentes, entre la agricultura campesina, la ganadería y las plantaciones, entre el llamado ecoturismo y la preservación del medio ambiente.14 Este enfrentamiento desencadena fuertes tensiones sociales y hechos de violencia física en lugares donde la ley pública no está vigente. Según los contextos nacionales y los modos de regulación social imperantes, los conflictos de tierras quedan localizados y reciben soluciones por lo menos parciales y contemporizadas, tales como reformas agrarias. En los casos extremos, refuerzan una crisis sociopolítica generalizada, que desemboca en guerras civiles.

64El crecimiento demográfico y el éxodo rural están también en el origen de un fuerte crecimiento urbano muy desigual. Después de los años 1950, un nuevo sistema territorial se va desarrollando. El de las áreas metropolitanas, que aglutina a las capitales históricas —ahora saturadas— y los municipios de los alrededores, sumergidos por la ola migratoria. La polarización de la red urbana en una sola ciudad (con la excepción de Honduras), la primacía urbana, tiene varias explicaciones.

  • 15 Carol SMITH, loc. cit.

65Aparte del desmoronamiento del mundo rural campesino, queda por comprender por qué las ciudades provinciales no atraen más a los migrantes. Al respecto, solamente existen algunas repuestas sobre el caso de Quetzaltenango, la segunda ciudad de Guatemala.4US Mujer Zapatillas RRLD9BTGS Blanco Paciotti n7SqR8Bq

66Uno de los elementos claves está en el papel de las elites locales en relación con su ambiente regional, pero también en su confrontación con las eites capitalinas. Las ciudades capitales gozan hoy día de ventajas considerables, entre las cuales se pueden enfatizar la concentración del poder y de la administración estatal (fortalecida en todos los países desde 1950), la concentración casi exclusiva de las inversiones extranjeras en los servicios, los negocios, las industrias de substitución de importaciones y las maquiladoras. Las desigualdades no han tenido ningún tipo de corrección. Incipiente y puramente intencional es la planificación territorial en Centroamérica. El caso de Honduras, con su estructura urbana bicéfala, no contradice lo dicho anteriormente. Más bien, confirma el papel de lo externo en la competencia desigual entre Tegucigalpa y San Pedro Sula.

67En Costa Rica y Panamá, las áreas metropolitanas se extienden hasta conformar —si se toma en cuenta la dimensión de esos países— extensas regiones metropolitanas, nacidas de la coexistencia e interpenetración de los espacios más dinámicos urbanos y rurales. En Costa Rica, engloban el área urbana y las regiones cafetaleras y en Panamá, la región urbana y el enclave comercial ligado al canal.

68Los niveles de primacía urbana son suficientemente heterogéneos en Centroamérica para que este fenómeno no sea percibido como una consecuencia ineluctable de la difusión del sistema capitalista y de la dependencia a escala mundial. Como lo demuestran varios casos en el mundo (Francia, Alemania, etc.) y también el de Honduras, esto depende también de la historia específica de la formación de los Estados y de la construcción territorial.

69Al respecto, puede ser iluminador considerar este fenómeno a otra escala espacial. Si se considera la red urbana en Centroamérica, se observa que existen en el nivel superior siete u ocho ciudades de tamaño comparable, regularmente repartidas en el istmo por una población que se acerca a los treinta millones de habitantes. En la coyuntura moderna de la conformación de bloques económicos regionales, ahí está, quizá, una aproximación diferente de los efectos negativos de la primacía a escala nacional y del futuro ordenamiento territorial, que deberían de ser concebidos en su dimensión ístmica.

El encuadramiento y el control territorial estatales

70Esas categorías generales incluyen varios elementos como la red administrativa, la intervención del Estado en materia de infraestructuras, de bienes raíces y de producción de servicios para la población, el encuadramiento estatal de la economía nacional en asuntos financieros, fiscales, aduaneros, etc. Tomando en cuenta ciertos aspectos de una materia tan heterogénea, en este apartado solo se trata de esbozar algunas de las tendencias contradictorias del control territorial estatal.

71La integración está en camino, pero de una manera muy selectiva. Una verdadera red vial comienza ya a estructurar las regiones del Pacífico, como es el caso de las telecomunicaciones, las infraestructuras energéticas y portuarias. Los límites espaciales de la integración mantienen y refuerzan la polarización por medio del aprovechamiento de la vertiente pacífica y de los ejes transístmicos, cuando éstos existen. En las otras regiones, y particularmente en las zonas de agricultura campesina, los progresos son insuficientes, a excepción probablemente de El Salvador, donde la red vial es mucho más densa. Así pues, el enclave favorece las posiciones de monopolio comercial y los abusos de toda clase de intermediarios.

72A los problemas de acceso se añaden las carencias de los servicios de base, educación, salud y vivienda. Siempre la actividad estatal ha estado orientada más hacia el control de los hombres que hacia la satisfacción de sus necesidades básicas. Y, para el control de los hombres, a menudo basta el ejército y sus diferentes dependencias. Es decir, que la presencia del Estado puede ser muy reducida en una mayoría de lugares poblados. Además, la dispersión del habitat rural hace más dudosa la presencia de la administración y de los servicios fuera de las cabeceras municipales.

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  • 16 DEMYK, Michel et Noëlle. “Réseau administratif et pouvoirs locaux au Guatemala” in Etat, pouvoir e (...)

Color para AGUJETA con Olas Piel Hueco Bailarinas Cerrada Tendencia Punta Ante Port 38 Tacon A en 003 de Talla 7449 el U Redonda Gennia Tawny Mujer Bajo Pantone Piel 73Sin embargo, en su conjunto, la red administrativa se ha desarrollado para englobar el crecimiento de la población y su dispersión espacial a lo largo de los procesos de colonización de los territorios nacionales. Pero sus objetivos no han dejado de ser puramente fiscales y no sobrepasan las necesidades de la burocracia rutinaria. Por falta de una visión global de los territorios, de sus características, no solo demográficas sino económicas o ecológicas, las actuales redes administrativas de los departamentos (o provincias) son inadaptadas a la estructuración real delespació.16 Por eso se vuelven aún más difíciles los esfuerzos de planificación regional o metropolitana, conociendo los obstáculos políticos sobre toda modificación de los límites de las circunscripciones electorales.

74La cuestión del control administrativo asocia estrechamente los aspectos territoriales y las apuestas de poder. Los regímenes republicanos han instituido tres niveles institucionales: el gobierno central, los departamentos o provincias y los municipios. En el nivel intermedio del departamento se ejercen, sobre todo, funciones políticas (electorales) y de seguridad. Los gobernadores nombrados por el jefe del Estado ejecutan las directivas centrales sin ninguna autonomía. No existe, en este nivel, un aparato estatal desconcentrado para la intermediación entre el gobierno central y la población, menos aún una representación de la población civil. El funcionamiento del aparato estatal sigue estando muy centralizado, en el sentido estricto del término. Se gobierna desde el centro y para el centro, y esto no es contradictorio con la ausencia del Estado en muchas partes del territorio. Cabe señalar que los organismos llamados “autónomos” o “descentralizados” participan plenamente de esa concentración del poder.

75Entonces, ¿cómo se articulan las relaciones entre el Estado central y los municipios? Por un lado, se puede decir que cualquier poder local tiene estrechos vínculos con las instancias centrales del Estado, ya sea por medio de ramificaciones políticas o por lazos familiares y clientelistas. Por otro lado, la mayoría de la población no goza sino de una “ciudadanía local”, restringida y subordinada, a menudo manipulada, alejada de los derechos y deberes de una ciudadanía nacional y universal. Cuando existe, la autonomía municipal no constituye una garantía real contra la exclusión y la marginalización de las mayorías de la población centroamericana, sea esta rural o urbana. Las formas de exclusión resultan tanto de un control estatal demasiado coercitivo como de la ausencia del Estado, la cual deja lugar a otras formas de dominación y de explotación.

76Estos fenómenos, permanentes desde la época colonial, tienen una dimensión regional reforzada por la cuestión étnica. Por ejemplo, en el Occidente indígena de Guatemala la conservación de las tierras comunitarias —a pesar de todas las expoliaciones— ha permitido la transmisión de los rasgos identitarios mayas, lo cual ha significado también una segregación espacial y étnica, mantenida por las elites criollas y ladinas del país. Queda claro, que la permanencia de este bloque indígena y de su base territorial favorece ciertas expresiones separatistas del movimiento reivindicativo indígena.

Mujer Pantone Port el para Gennia Hueco Piel Bajo Olas Ante Cerrada Color 38 en 7449 Redonda A Talla Punta Tawny Bailarinas con AGUJETA Tendencia Tacon 003 Piel de U 77La cuestión indígena en Guatemala puede volverse una cuestión regional. Es decir, una amenaza potencial de fractura del territorio nacional, la cual pone en tela de juicio la existencia o construcción de una nación guatemalteca.

  • 17 “Homenaje a las comunidades indígenas de Talamanca, Costa Rica”, en Geoistmo, IV/1-2. Universidad (...)

78En otras partes, se plantea la problemática de las zonas de refugio de pequeñas minorías indígenas amenazadas en su identidad por la irrupción de intereses económicos varios (compañías bananeras, explotación forestal o mineral por parte de empresas privadas o estatales), que destruyen simultáneamente su integridad territorial y su modo de subsistencia. Se puede citar como ejemplos los casos de los Bribris y Cabécares de la cordillera Talamanca en Costa Rica17, o de los Guaymíes, en el centro-oeste de Panamá.

79En Nicaragua, la población miskita fue puesta, durante la década de 1980, en el centro de un conflicto complejo entre el Estado sandinista, los opositores de la Contra, el gobierno de los Estados Unidos y la opinión internacional. Esta es la cara moderna de la falta de integración de esa parte caribe de Nicaragua, que no ha sido superada desde la época prehispánica y que ya había dado lugar a manipulaciones externas de esa población por parte de los ingleses. ¿Qué podría significar la integración en este caso? El estatuto de autonomía otorgado por el Estado nicaragüense quizás abre la puerta a un nuevo modo de coexistencia entre los mundos mestizo e indígena, sabiendo que para el mundo indígena rural el reconocimiento de su especificidad cultural pasa por la preservación de sus tierras. Es decir, de su autonomía económica.

  • 18 BATALLON, Claude. “Authour de la Méditerranée américaine, des économies et des sociétés nationales (...)

80Por último, los territorios nacionales no se pueden considerar como entidades cerradas. Tanto desde el punto de vista de los movimientos de población como del económico, la transgresión de las fronteras así como la transgresión de la legalidad son hechos cotidianos, actualmente con una amplitud considerable. Lo cual no tiene nada de nuevo, pero nos interpela sobre la realidad y la magnitud del encuadramiento estatal, hoy en día, y sobre el contenido efectivo de la soberanía nacional.18

81En lo que concierne a los flujos de población, siempre ha existido una fuerte turbulencia. Ya el régimen colonial, normativo y clasificador, no logró ordenar y controlar la ubicación de la población mestiza o ladina. En ciento cincuenta años que siguieron a la Independencia política se multiplicaron las franjas pioneras, las migraciones transfronterizas (los salvadoreños hacia Honduras y Guatemala, los guatemaltecos hacia Belice, los nicaragüenses hacia Honduras o Costa Rica, etc.) y, durante las recientes guerras civiles en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, lo fueron los movimientos de personas desplazadas y refugiadas. Las migraciones hacia América del Norte han sido masivas en estas últimas décadas por parte de los salvadoreños (una quinta parte de la población del país) y de los guatemaltecos (9 ó 10% de esta).

82En lo económico, la extraterritorialidad de las empresas transnacionales ha sido ampliamente estigmatizada. Y están, más aún, fueradel control del Estado y de la contabilidad nacional, el contrabando, la fuga de capitales al extranjero, la producción y la circulación de la droga y el lavado de los narco-dólares, que debilitan la credibilidad en la aptitud del Estado para asumir tareas de desarrollo. Así se crean nuevos enclaves, nuevos vacíos de soberanía, en territorios incluidos siempre en el interior de esferas económicas y geopolíticas mayores.

83En el proceso de larga duración se enriquece el modelo espacial del Estado centroamericano, basado sobre lógicas históricas comunes de construcción territorial, en el marco del medio físico singular del istmo. No solamente existe una trayectoria geopolítica global, sino también un encaje de estructuras espaciales de tipo y de tamaño similares. Los modos de articulación entre los espacios regionales no han variado mucho desde hace cinco siglos y el dominio territorial sigue siendo incompleto. Sin embargo, los últimos conflictos internos y sus repercusiones en el ámbito de todo Centroamérica, así como el resurgimiento de la cooperación regional, hacen resaltar la necesidad de políticas territoriales coordinadas, que consideren el espacio como un patrimonio social común y no como un botín.

CUADRO N° 1. Población de los Estados de Centroamérica

FUENTE: Historia General de Centroamérica, tomo III, Ed. Siruela, Madrid, 1993 L'état du monde, La Découverte, Paris, 1994.

CUADRO N° 2. Población de las ciudades centroamericanas (1920)

FUENTE: Bulmer-Thomas, V., La economía política de Centroamérica desde 1920, BCIE-Educa, San José 1989.

Notas

1 El recorte regional mencionado aquí no utiliza los criterios de clasificación fundados en la homogeneidad, sino los criterios estructurales de acoplamiento, complementariedad e interacciones. Véase BRUNET, Roger. Géographie Universelle, Tome 1. Paris: Nouveaux mondes, Hachette-Reclus, 1990; CORRAGIO, José Luis. “Sobre la espacialidad social y el concepto de región” en CO-RRAIGO, José Luis; SABATE, Federico; COLMAN, Oscar. La cuestión regional en América Latina. Quito: Ciudad, 1989.

2 Para un análisis más detallado de América Central vista como un conjunto geográfico, véase: DEMYK, Noëlle. “L'isthme américain”(chapitre 13). Géographie Universelle, Tome 3, Amérique Latine, (dir. BATAILLON, Claude; DELER, Jean-Paul;THERY, Hervé), Paris: Hachette-Reclus, 1991 ; GRANADOS CHAVERRI, Carlos. “Hacia una definición de Centroamérica: el peso de los factores geopolíticos”en Anuario de Estudios Centroamericanos, 11/1. Universidad de Costa Rica, 1985; HALL, Carolyn. “América Central como región geográfica”en Anuario de Estudios Centroamericanos, 11/2. Universidad de Costa Rica, 1985.

3 Si bien se adopta en este trabajo, generalmente, el marco definido por los historiadores de los cinco Estados oriundos de la Audiencia de Guatemala, la referencia a Panamá es indispensable para una visión geográfica del istmo.

4 CARMACK, Robert, ed. “Historia antigua”, Tomo 1, Historia General de Centroamérica. Madrid: Ed. Siruela, Madrid, 1993.

5 DEMYK, Noëlle, op. cit.; GRANADOS CHAVERRI, Carlos, op. cit., págs. 67-76.

6 CARMACK, Robert, op. cit., págs. 288 sq.

7 PINTO SORIA, Julio César. Centroamérica, de la Colonia al Estado Nacional (1800-1840). Guatemala: Ed. Universal, 1986.

8 Robert CAMARCK menciona el papel de los factores ecológicos, “que ayudaron a generar importantes relaciones económicas y políticas en los tiempos prehispánicos (y) continuaron operando en la Centroamérica de los períodos posteriores a la Conquista”, en CARMACK, Robert, op. cit., pág. 311.

9 PINTO SORIA, Julio César, loc. cit.

10 Para una síntesis de esos aspectos véase ACUÑA ORTEGA, Víctor Hugo, ed. “Las Repúblicas agroexportadoras”, Tomo 4, Historia General de Centroamérica, Madrid: Ed. Siruela, 1993.

11 Es lo que resalta en varios estudios de Carol SMITH, particularmente “Beyod dependency theory: national and regional patterns of underdevelopment in Guatemala” in American Etnologist, vol 5/3, august 1978; “El desarrollo de la primacía urbana, la dependencia en la exportación y la formación de clases en Guatemala” in Mesoamérica,Rojo Trabajo Oficina cn43 us10 golden pink Noche us10 5 Mujer Vestido y y Negro uk8 Rosa Tacón Semicuero Tacones golden Fiesta Mary Puntiagudos GGX cn43 Robusto 5 uk8 eu eu42 5 eu42 5 Jane Tacones 5 us10 p84vv 8, 1984.

12 Véase, SMITH, Carol. “El patrón de urbanización de Centroamérica en el siglo diecinueve” en Anurariode Estudios Centroamericanos, 16/2. Universidad de Costa Rica, 1990.

13 Véase, DEMYK, Michel et Noëlle. “Conflicts frontaliers en Amérique Centrale” in Les phénomènes de “frontière” dans les pays tropicaux, Travaux et Mémoires de l'Institut des Hautes Etudes de l'Amérique Latine, Paris, 1981.

14 Sobre la contradicción entre desarrollo y conservación, véase, GlROT, Pascal. “Parcs nationaux et développement rural au Costa-Rica: mythes et réalités” in Revue Tiers Monde, XXXIV, 134, avril-juin, 1993.

15 Carol SMITH, loc. cit.

16 DEMYK, Michel et Noëlle. “Réseau administratif et pouvoirs locaux au Guatemala” in Etat, pouvoir et espace dans le tiers monde. Paris: PUF, 1977; HALL, Carolyn. Costa Rica, una interpretación geográfica con perspectiva histórica. San José: Ed. Costa Rica, 1984.

17 “Homenaje a las comunidades indígenas de Talamanca, Costa Rica”, en Geoistmo, IV/1-2. Universidad de Costa Rica, 1990.

18 BATALLON, Claude. “Authour de la Méditerranée américaine, des économies et des sociétés nationales pourquoi faire?” in Cahiers des Amériques Latines, 11. IHEAL, Paris, 1991.

Índice de ilustraciones

Título TRMA ESPACIAL DEL ISTMO CENTROAMERICANO
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Título CUADRO N° 1. Población de los Estados de Centroamérica
Leyenda FUENTE: Historia General de Centroamérica, tomo III, Ed. Siruela, Madrid, 1993 L'état du monde, La Découverte, Paris, 1994.
URL http://books.openedition.org/cemca/docannexe/image/3211/img-2.jpg
Archivo image/jpeg, 77k
Título CUADRO N° 2. Población de las ciudades centroamericanas (1920)
Leyenda FUENTE: Bulmer-Thomas, V., La economía política de Centroamérica desde 1920, BCIE-Educa, San José 1989.
Tira Azul Sintético de MSXG81283LKW de Tobillo GUAN Mujer Xiang apqE8wZa
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Autor

Piel Cerrada el 7449 Ante Tacon A Redonda para Tawny Hueco Punta en U Bailarinas Olas Color 003 Mujer Piel Gennia Pantone Port 38 Bajo AGUJETA de con Talla Tendencia Université Paris VII

© Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 1995

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